JORNADA SOBRE “ALTERNATIVAS A LA CRISIS DE LOS ESPECTÁCULOS TAURINOS”

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Con la participación de destacadas instituciones y personalidades del mundo taurino se celebró el pasado día 11 de marzo, la Jornada sobre las alternativas y soluciones a la crisis que afecta a los espectáculos taurinos.

En el bellísimo Salón de Mosaicos del Alcázar de los Reyes Cristianos de la ciudad cordobesa, se dieron cita más de medio centenar de personas representativas de todos los sectores taurinos e instituciones encabezados por el alcalde de la ciudad Jose Antonio Nieto y por el presidente del Senado Pío García Escudero.

Miguel Cid, presidente de la ATP y Rafael Jaén Concejal de Patrimonio del Ayuntamiento de Córdoba, actuaron de anfitriones y después de la ceremonia inaugural dieron paso a los dos ponentes anunciados: Pedro Plasencia, vocal – asesor de asuntos taurinos del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte MECD, y Maritate Cobaleda, diputada al Congreso por Salamanca y directiva de la ATP.

La ponencia de  Pedro Plasencia se centró sobre las “Perspectivas económicas y jurídicas de la Fiesta de los Toros”, analizando con gran detalle el descenso de los festejos mayores celebrados en España, que en los últimos cinco años ha sido de un 50 %, y lo sorprendente de que a pesar de ello el número de profesionales taurinos se ha incrementado con un grave desequilibrio entre la oferta y la demanda. E igualmente, señaló, el descenso creciente del número de espectadores en los que ha influido no sólo la crisis económica sino también el deterioro de la imagen de la Fiesta, la pérdida de apoyo social, la competencia con otras opciones de ocio, la disminución de la calidad de los festejos, la falta de presencia en medios de comunicación o determinadas iniciativas legislativas antitaurinas.

A pesar de ello, Pedro Plasencia destacó el protagonismo del MECD, respecto a la actividad taurina, al incluir la empresa taurina entre las industrias culturales con posibilidad de ayudas a la promoción cultural y a la inversión para incrementar su oferta. Por lo que a poco que se haga, deberá notarse un cambio de tendencia favorable. No obstante ello, se hacen necesarios, afirmó Plasencia, citando a ANOET, cambios estructurales en el mundo del toro, como es la reforma de la normativa taurina y, sobre todo, del espectáculo para que éste sea rentable única forma de evitar su desaparición, sin que sea necesario inventarse nuevos espectáculos ya que si se da en su pureza y autenticidad tiene suficiente atractivo por su cromatismo, fuerza, grandeza, emoción y singularidad para seguir siendo interesante por mucho cambio de mentalidad que pueda darse en la sociedad, siendo en todo caso necesaria la reducción de sus altos costes de producción y la mejora de su calidad. Esto es, las Administraciones tienen la obligación de mejorar las condiciones exigidas a los empresarios para que los espectáculos sean autosuficientes y no estén avocados a la subvención o a la ruina.

Por ello, es necesario para evitar el elevado precio de las entradas, reducir el canon por piso de plaza, puesto que de cerca de 600 plazas fijas que existen en España, sólo 50 son de propiedad privada, de aquí que deben de escuchar al sector en el proceso de elaboración de los pliegos, priorizando criterios de calidad de las ofertas y que el número y tipo de festejos se ajuste a la capacidad real de la demanda.

También el exceso de intervencionismo, burocracia, duplicidades de trámites, gastos de gestoría, tasas, fiscalidad, etc… Y, en concreto, el papeleo para la autorización del festejo, las condiciones para el transporte de las reses desde el campo, etc… y hablando de fiscalidad el IVA, pues las corridas de toros y no sólo las novilladas no deberían ser peor tratadas por Hacienda que otros espectáculo o manifestaciones culturales como el circo o los parques de atracciones, como ha venido sucediendo. Finalmente, podrían bonificarse las cuotas empresariales a la Seguridad Social en las novilladas al ser consideradas como formación de jóvenes profesionales.

Pero también hay factores endógenos a la Fiesta, como denomina Martín Peñato, como es el ajuste de la cabaña ganadera, hay 1.391 ganaderías inscritas para un total de 2.290 festejos taurinos, a la demanda real, sin perjuicio de asegurar la conservación de la variedad de encastes, en serio peligro, ajustándose el precio de la res de lidia a las leyes del libre mercado.

En cuanto a los empresarios, debe exigírseles el estricto cumplimiento de los términos del contrato con incremento de la libre competencia y la eliminación de posiciones de monopolio y la erradicación de la práctica del “cambio de cromos”.

Y en cuanto a los profesionales del toreo, ajustar el excesivo caché de algunas figuras, sobre todo en plazas y ferias de escasa relevancia que no dejan margen a beneficio, así como la celebración de espectáculos en plazas de tercera categoría con la configuración reglamentaria de las cuadrillas, las retribuciones fijadas por convenio y el sistema de cotización a la Seguridad Social, que los hace inviables sin subvención, lo que ha ocasionado un descenso alarmante en el número de determinado tipo de festejos en muchos municipios y en plazas de segunda y tercera categoría.

Sobre las perspectivas jurídicas, Plasencia señaló que, de acuerdo con las Conclusiones del Jornada de la ATP celebrada en el Senado en enero de 2010, los representantes al más alto nivel de las CC AA, que asistieron, (la mayor parte y todas las importantes) expresaron “la voluntad de dotarse de una regulación básica común de la Fiesta de los Toros, con respeto a las especificidades de cada Comunidad Autónoma”. Necesidad sentida por todos después de la proliferación de reglamentos taurinos autonómicos, que no obstante se frenaron a partir de dicha Jornada, para evitar divergencias normativas que inciden negativamente en la Fiesta.

Pero, sobre todo, en el entendimiento unánimemente apreciado de que la disposición adicional de la Ley taurina de 1991 cuando dice que lo establecido en la misma solo será de aplicación general en defecto de las disposiciones específicas de las Comunidades Autónomas, no significa que la Ley Estatal es simplemente derecho supletorio y las CC AA, pueden entrar a reglar cualquier aspecto relativo a la Fiesta de los toros, ya que ésta es algo más que un espectáculo público, correspondiendo al Estado regular los elementos esenciales y comunes de la tauromaquia para garantizar su unidad, pureza y preservación. Máxime después del traspaso de competencias taurinas del Ministerio del Interior al de Cultura, mediante Real Decreto en cuya Exposición de Motivos se reconoce expresamente, por primera vez en un texto legal, que la tauromaquia no sólo como un producto cultural sino también como una disciplina artística.

A su vez y de acuerdo con las conclusiones de la Comisión de Trabajo para el fomento y protección de la tauromaquia, es necesaria una nueva ley reguladora de la Fiesta de los Toros, para el reconocimiento de la tauromaquia como disciplina artística y parte integrante del patrimonio cultural español,  que debe ser preservado pero también para el establecimiento de una regulación unitaria del sector.

Por último, anunció que el MECD está trabajando en la elaboración de una orden ministerial que modifique el reglamento de la Comisión Consultiva Nacional de Asuntos Taurinos con una nueva sección permanente en cuyo seno se elaborará y aprobará el futuro Plan Estatal de Fomento y Protección de la Tauromaquia. E, igualmente, el MECD está trabajando en la detección de aquellos aspectos del Reglamento Taurino que deben terne la condición de norma básica o en los que se hace necesaria la uniformidad de criterio respecto a las competencias de las CC AA y proceder en un futuro próximo a la unificación de su regulación.

Esto es, se trata de refrendar el carácter de básicas a las normas que regula los elementos esenciales de la tauromaquia, que definen y garantizan la integridad y pureza del espectáculo, así como los que afectan a la igualdad de todos los españoles en el ejercicio de sus derechos, como es el de acceso a la Cultura.

En definitiva las perspectivas jurídicas para la Fiesta de los Toros son muy positivas.

Por otro lado, Mariate Cobaleda, expuso su ponencia “De la ética a la estética de la cultura del toro”, remontándose a que desde el Paleolítico superior toda la cultura española podía ser estudiada a la luz del simbolismo del toro desde hace más de treinta mil años, siendo el toro en las primeras religiones de la humanidad un símbolo de la divinidad como sucedió en la época prerromana con los toros íberos y tartesios que poblaban las riveras del río Guadalquivir y sus afluentes.

En España, se sucede también una extraordinaria relación entre la iglesia y los toros siendo los primeros ganaderos andaluces frailes de distintas congregaciones: Cartujos, en Jerez de la Frontera; Dominicos, Jesuitas, trinitarios y Agustinos en Sevilla, además de que en la Iglesia española celebraba fiestas taurinas para conmemorar principales acontecimientos como la bendición de sus templos y catedrales o para celebrar la canonización de sus santos.

También el toro fue concebido como emblema de la fecundidad como el antiguo rito de toro nupcial y el simbolismo erótico de la lidia como una danza de seducción entre el toro y el toreo.

La estética más profunda del arte taurino desde el temple y la quietud tiende a la superación del tiempo. El temple es un ensayo humano de eternidad. E, igualmente, los pintores y escritores de tema taurino nos presentan al toro y al torero como espejos de humanidad y de España.

La ética del arte taurino significa que la Fiesta es entendida como metáfora de la vida humana y del heroísmo de la existencia siendo el toro de lidia espejo de humanidad y de campo, ya que es un arquetipo de humanidad y un modelo de personalidad que demuestra la ética universal al conjugar la hondas virtudes del héroe, como la nobleza y el valor-bravura. Por su parte el torero es el héroe popular, emblema de las virtudes más altas de la humanidad, desde la nobleza y el valor. El toro y el torero se funden en el ruedo desde su nobleza y su valor – bravura. Son símbolos de España, de la ética y la estética de la cultura universal.

Pues bien, estos valores inherentes a la tauromaquia también se encuentran en crisis tales como la generosidad, el desprendimiento –derroche, la valentía, la inteligencia, la técnica, el esfuerzo y la sublimación de la épica del heroísmo. Y por ello debemos esforzarnos en su difusión para que permanezcan vivos. La tauromaquia es también una escuela de humanidad que debe servirnos de guía. Sólo entendiéndolo así podrá recuperar el respeto y la consideración que siempre ha tenido.

A continuación tuvo lugar una interesantísima Mesa Redonda en la que intervinieron Carlos Nuñez, presidente de la Mesa del Toro y de la Unión de Criadores de Toros de Lidia, el ganadero e investigador Eduardo Martín Peñato, el matador Jose Luis Moreno, el vicepresidente de la Asociación de Picadores y Banderilleros Cristóbal Cruz y el presidente de la UFTAE y de la Federación Taurina de Madrid, Jorge Fajardo. Todos ellos moderados por el concejal cordobés Rafael Jaén.

Carlos Nuñez insistió en que lo fundamental en la actualidad es poder ofrecer un buen espectáculo que sea interesante para el aficionado, atractivo para la sociedad y accesible para todos y reivindicó el derecho de los ganaderos a crear el toro que consideren más adecuado siempre dentro del estricto cumplimento de la normativa reguladora.

Eduardo Martín Peñato se refirió a su reciente trabajo que ha merecido el último premio Dr. Zumel, sobre la “Reestructuración de la Fiesta: Alternativas a la crisis”, señalando que “el futuro de la Fiesta depende en gran medida, de la posición que para con ella adopten las Administraciones Púbicas como propietarias que son de los cosos de mayor interés a la vez de gestoras de los espectáculos a celebrar en las pequeñas localidades y depositarias de las competencias legislativas de su reglamentación”, proponiendo al creación de un órgano de gobierno de la Fiesta que actuando como lobby del sector, pueda negociar en plano de igualdad con el ejecutivo, lo que necesitará la disposición de los distintos actores del sector a modificar en lo imprescindible su actual estatus para ganar en eficiencia, considerando urgente este cambio para asegurar la pervivencia de la Fiesta, haciéndola a su vez más transparente, con un espectáculo de calidad al alcance de todas las economías para conseguir mantener y crear nueva afición, siendo conscientes de que en circunstancias de crisis la supervivencia pasa por posicionar en el mercado a menor precio un producto de calidad que pueda competir remunerando a los partícipes y reservando espacio al justo beneficio empresarial. Ha llegado el momento de adaptarse o desaparecer. Pongamos todos generosamente nuestra mayor voluntad, inteligencia y saber hacer al servicio de la Fiesta.

El torero Jose Luis Moreno, expuso con sencillez y claridad la problemática de los profesionales considerando que aunque  los verdaderos protagonistas son el toro y el torero, es necesario el apoyo de todos los implicados en la Fiesta para que ésta sobreviva e incluso siga creciendo y desarrollándose. E igualmente el picador Cristóbal Cruz planteó la necesidad de mejorar las condiciones de quienes intervienen en la Fiesta, empezando por sus compañeros que a veces no están a la altura de las circunstancias y de lo mínimamente exigible. Por último, Jorge Fajardo, realizó una detallada exposición de la problemática desde la visión del aficionado, el llamado respetable, cuyos derechos deben de estar siempre garantizados, pues es el que paga. No obstante, resaltó la crisis existente sobre todo en el sector de los jóvenes, que hay que recuperar para la Fiesta habiéndola interesante y sobre todo asequible a sus bolsillos, pero también fomentándola entre los niños que ya no juegan a los toros como antes, pero a los que hay que explicar la esencia de la Fiesta para que puedan acercarse a ella.

Posteriormente hubo un animado coloquio con una veintena de intervenciones que demostraron el gran interés de los asistentes por todo lo tratado.

A continuación., Juan Manuel Albendea, presidente de la Comisión de Cultura del Congreso y diputado por Sevilla, hizo un resumen de las intervenciones y una exposición como base de las conclusiones, a la vista de lo tratado, que quedaron fijadas de la siguiente forma:

  1. Es necesario que en la próxima modificación de la Constitución se haga mención expresa de la Fiesta de los Toros como manifestación cultural del pueblo español y, en consecuencia atribuir la competencia sobre su normativa básica al Estado.
  2. En tanto ello se produce, debe promulgarse una Ley Taurina que unifique y armonice la regulación de la Fiesta en nuestro país.
  3. Debe haber también un reglamento único que establezca las normas básicas del funcionamiento de los espectáculos taurinos en España.
  4. La Fiesta es, además, más que un simple espectáculo ya que es parte integrante del Patrimonio Cultural Español.
  5.  Considerar que la prohibición de los toros en Cataluña no tiene por ello respaldo legal alguno que la justifique, además de ser contraria a su tradición y a su historia, ya que la competencia para prohibir un espectáculo cultural corresponde en exclusiva al Estado y nunca a una Comunidad Autónoma.
  6. La Fiesta de los Toros, arraigada desde siglos en la vida de los españoles, debe seguir plenamente vigente como parte de su patrimonio más genuino y reflejo de sus mejores valores.
  7. Por consiguiente, los poderes públicos están obligados tanto a garantizar su conservación y a promover su enriquecimiento, implícito en el mandato constitucional, como a mejorar y hacer más asequibles el uso de las plazas de titularidad pública y a establecer una fiscalidad que permita la rentabilidad de los espectáculos, inherente a su continuidad.
  8. Considerar que sólo una norma estatal puede regular la profesión taurina, la empresa taurina, y las normas relativas al mercado taurino, así como las relativas a la seguridad de las plazas y sus enfermerías, garantizando la pervivencia de la ganadería brava y su pureza y los derechos de los aficionados junto con la necesaria promoción de la Fiesta.
  9. Igualmente, deben considerarse las escuelas taurinas como centros docentes mediante una norma estatal que unifique su organización y funcionamiento.
  10. Por último, debe de simplificarse y reducirse los costes del espectáculo para garantizar su accesibilidad con carácter general y, muy  especialmente en las novilladas de promoción y plazas de menor categoría.

En definitiva, el mejor blindaje para la Fiesta es hacerla atractiva y asequible, para conseguir que siendo rentable se asegure su supervivencia.

Previa las intervenciones de Rafael Jaén, concejal del Ayuntamiento Cordobés y Miguel Cid, presidente de la ATP, organizadores principales de la  Jornada ésta fue clausurada por el presidente del Senado Pío García Escudero, elogiando las intervenciones realizadas y agradeciendo a los participantes su esfuerzo y brillantes aportaciones en pro de la tauromaquia, en esta Jornada.

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